Señala la
sabiduría popular que las comparaciones son odiosas, pero no por ello dejan de ser,
en algunos campos técnicos, tremendamente necesarias para poder conocer si
quienes dicen gestionar los fondos públicos de una manera eficiente es cierto o
sencillamente es solo otra de esas grandes mentiras a las que nuestro ínclito Alcalde
nos tiene acostumbrados, que con esa prosa meliflua nos indica que el solo se
desvive por esta pequeña, dulce y marinera tierra.
El estudio “Panorama
de la Fiscalidad Local 2018”, realizado por el Registro de Economistas
Asesores Fiscales (REAF) del Consejo General de Economistas, además de mostrarnos
la ineficiente y voraz gestión fiscal en que ha convertido nuestro inepto
Alcalde la hacienda local, incluye el
resumen de los presupuestos de los
municipios, es decir de dónde obtienen
los ingresos y en qué prevén gastarlos.
Siempre ha aducido nuestro
inefable Primer edil, para intentar justificar su rotundo fracaso económico en
nuestro municipio, la distinta situación en que se encuentra nuestra ciudad, un
ente amorfo y “aconstitucional”, ideado por los dos grandes partidos nacionales
que no ha solucionado nuestro encaje en la integración territorial de España; en
relación a otros entes totalmente constitucionales como los ayuntamientos, los
cabildos o las diputaciones, pero sí que es totalmente válida la comparación
con Melilla, así como orientativa con otros ayuntamientos.
Así en el lado de los
ingresos, nos encontramos que mientras los impuestos directos, Impuesto Bienes
Inmuebles (IBI), Impuesto sobre
Actividades Económicas (IAE) y el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica
(IVTM) apenas suponen una parte de los impuestos de Ceuta y Melilla (3.60% y
4,81%, respectivamente), frente al 38.14% que supone en el resto de los
Ayuntamientos, explicada por nuestro Réfimen Fiscal. Pero lo que sí llama la atención es que los Impuestos Indirectos
supongan en Ceuta un 41,52%, mientras que en Melilla sólo es el 29,88% del
total de ingresos para el año 2018.
Estos Impuestos indirectos son fundamentalmente el IPSI, las labores del
Tabaco y los Hidrocarburos en Ceuta y Melilla, los tres compensados en nuestra
ciudad, frente solo los dos primeros en Melilla, impuestos que no representan actividad
económica real, sino la aplicación de una fórmula que hace que, año tras año
(si el PIB y la inflación son positivas), crezcan, asegurando a las arcas
municipales unos ingresos, que junto con las transferencias, permiten afianzar más
del 70% de los ingresos presupuestarios sin ningún esfuerzo, mientras que el resto
de Ayuntamientos se ven abocados a realizar una buena gestión fiscal si desean
asentar el cobro de sus impuestos, de ahí que la hacienda local que nuestro
inepto Alcalde ha desarrollado durante su nefasto mandato sea la más ineficiente e ineficaz de España.
En el tema de la partida conocida como “Pasivos Financieros”, es decir
la solicitud de créditos, prácticamente triplicamos en porcentaje a Melilla, el
9,84% de los ingresos frente a los 3,62% de la ciudad hermana, por no señalar
el 2,57% que alcanza en los Ayuntamientos, la necesidad de fondos de la ineficiente gestión
del Desgobierno del Sr. Vivas hace necesario
un endeudamiento excesivo, no para realizar inversiones, sino para soportar un
gasto corriente, para financiar una red clientelar que le ha mantenido en el
poder durante las casi dos décadas que lo padecemos.
En el caso de las transferencias, se produce el caso contrario, en
Melilla suponen casi el 50% del presupuesto de ingresos de la ciudad, frente a
un 31,15% de Ceuta, lo que da a entender que el vetusto perito mercantil sabe
obtener más fondos del Estado para cubrir los servicios que reciben los
melillenses que nuestro moderno economista, cada ceutí recibe en transferencias
un 27,37% menos que un melillense (1.540€/hab. en Melilla, frente a 1.117€/hab.
en Ceuta).
En los Gastos se evidencian las grandes diferencias en la gestión de uno
y otro mandatario del Partido Popular, en nuestra ciudad nuestro apócrifo
Alcalde se gasta un 11.76% del presupuesto en devolver la deuda, frente al
3,98% de Melilla, pero no solo es este año, sino que la evolución de los últimos años de la deuda evidencia que la gestión que realiza nuestro inepto Primer
Edil no nos saca del pozo donde nos ha sumido, sino que retrasa su pago, sobre todo en función
de las elecciones.
Así mientras que en el 2012 ambas ciudades pedían unos 15
millones de euros en créditos; en el 2018, Ceuta solicita 30 millones y Melilla
9,7 millones, una tercera parte. Igual ocurre con la devolución de la deuda,
mientras Melilla ha pasado de devolver 16,9 millones de euros en el 2012 a solo
12,7 en el 2018; la gestión de nuestro inefable Alcalde hace que hayamos pasado
de devolver 21,5 millones en el 2012 a 35,8 millones de euros en el 2018. Una
evolución inversa que obliga al Desgobierno del Sr. Vivas a gastar más recursos
en esa deuda que no se ve transformada en inversiones productivas.
Igualmente se produce una gran diferencia en los gastos de personal, así
en Ceuta representan un 38,52%, mientras en Melilla solo es de un 31.04% y la
media de los Ayuntamientos apenas llega al 28,42%. En Melilla la nómina
asciende a 90 millones, en Ceuta a 117,5 millones, un 30% más.
Aunque en Inversiones parece que nuestra ciudad está muy por encima de
Melilla, casi el doble (13,09% en Ceuta frente al 6,88%), la realidad hace que
las inversiones reales que se llevan a cabo apenas sean una mínima parte de los
que se presupuesta, en el año 2015 apenas se alcanzó el 17% de lo presupuestado,
el 7,5% en el 2016, y en el 2017 se roza el 20%; mientras que en la ciudad
hermana el plan de inversiones se realiza prácticamente en su totalidad.
Mientras que el 50,28% del presupuesto de nuestro inepto Alcalde está
atrapado entre gastos de personal y deudas, impidiendo cambiar la política del
Ayuntamiento, el de Melilla solo tiene
el 35,02%, lo que le permite aplicar más
recursos en otros servicios que mejoren la calidad de vida de sus ciudadanos.
Una pequeña comparación de los grandes números de los presupuestos nos hace ver
que la política que sigue nuestro inefable Alcalde no conduce al desarrollo de
la ciudad, sino a perpetuar un modelo que solo sirve a su interés de mantener
una red clientelar con la que poder continuar en la poltrona. Pero ya saben en
ustedes está la solución.
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